lunes, 4 de marzo de 2013

I'm ok mom.

Hoy, mirando fotos antiguas, me he dado cuenta de que extraño a mi madre.
Ella no se ha ido, sigue aquí. Pero es como si no estuviese, las veces que la necesité no estuvo. Me hace daño. Ella no se da cuenta, lo sé, pero a cada palabra que suelta me hace aún más daño. Y es que si aquel día yo me hubiese quedado en mi cuarto, no la habría visto llorar, no me habría convertido en su baúl de los secretos, no sería su maldito pañuelo. Quizá, si nunca hubiese sabido nada, si me hubiese seguido haciendo la sorda, mamá nunca me hubiera contado nada, yo jamás habría hablado, y papá nunca se hubiera enfadado conmigo, y no me hubiera chillado, y no habría huido al baño. Y ahora, no estaría llorando mientras recuerdo esto.

El tiempo me ha cambiado. Llamemos al tiempo daños.

Siempre he odiado la poesía. Quizá ahora encuentre una salida en ella, quién sabe. Aunque lo dudo, no soy buena ni para eso. No soy buena para nada. Soy una inútil. Soy débil, pero finjo.
Dicen que si pasas mucho tiempo mintiendo, al final te crees la mentira. Yo me he creído mi mentira. Ya no siento. No puedo llorar.

Una vez me dijo alguien que algún día aparecería una persona especial, una persona que conseguiría romper mi muro de insensibilidad, que haría que la vida mereciese la pena vivirla. Me dijo que admiraba mi fuerza. Dijo que si había llegado hasta aquí, podría aguantar hasta cuando encontrase a la persona que, por fin, sería fuerte por mí. Quizá no sabía que él era esa persona.

Maldito italiano. Maldita sea tu sonrisa. Maldita sea tu jodida forma de hablar, que hace que me arrepienta en segundos de actuar. Maldita sea tu risa. Maldeciré toda mi vida tu voz, que me atormenta en sueños, susurrándome bellas palabras. Maldigo tus manos. Y maldigo tus labios. ¿Algún día podré verte italiano? ¿Tendré tus besos italiano? ¿Me abrazarás?

Malditos sean los recuerdos inexistentes. Porque eso son. Extraño encontrarme en tus brazos cada mañana, y jamás tuve eso.

A veces me siento mal al mentir. Pero luego recuerdo que lo hago por ellos. Porque, ¿qué mal les hace pensar que mi sonrisa es de verdad? Obviamente es falsa, tengo ganas de llorar. Muero por ver mi sangre brotar. Añoro los mareos en la bañera. Jodida masoquista, pensarán. ¡Jodida mi mente dirás! ¡Me miente! ¡Hace que mi alma se sienta desgraciada! ¿Por qué se siente así? Lo tengo todo joder, lo tengo todo. No puedo quejarme. Tengo al amor de mi vida, a kilómetros de distancia, pero lo tengo. Tengo una hermana que me quiere. Una amiga que me entiende, o por lo menos lo intenta. ¡Estoy viva! ¡Viva os digo! Pero me siento muerta. Mi alma se pudre por momentos.



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