Da igual.
No importa.
Estoy bien.
Pero bueno.
No es importante.
Está bien.
Solo estoy cansada.
Mentiras. Todo son mentiras. No da igual. Sí me importa. No estoy bien. No quiero cambiar de tema. Es importante para mí. No está bien. Y sí, estoy cansada, pero de vivir.
Quizá sea una suicida en potencia.
No, quizá no, lo soy.
Tras seis intentos, siento que mi alma se pudre por dentro. Si el cielo existe, yo no tengo la puerta abierta, ni de broma. Y no quiero vivir más. ¿Para qué? ¿Para seguir sufriendo los insultos de mi padre? ¿Para seguir decepcionando a mi madre? ¿Para extrañar cosas que nunca han ocurrido? ¿Para ser ignorada en el colegio?
No, lo siento, me toca rendirme.
He escrito mi despedida muchas veces. Quizá demasiadas. Y creo que haría daño a mucha gente. Aunque no cercanas, nadie se daría cuenta de mi falta. He estado horas encerrada en un baño, decidiendo si morir o aguantar un poco más, y nadie ha notado mi ausencia nunca. ¿Por qué debería quedarme más? No tengo por qué aguantar más. ¿Por quién debo quedarme aquí? El infierno no es nada comparado con mi vida.
Y esto es un hasta luego. Nos veremos todos en el infierno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario